lunes, 23 de mayo de 2011

LA GRIPE ¿ENFERMEDAD O BENEFICIO?


La sociedad desde su origen ha afirmado que el dolor de cabeza, el cansancio corporal, y la mayoría de dolores que a diario los invaden son equivalentes a la gripe, enfermedad que según el pueblo solo se “cura” con analgésicos, que en algunos casos necesitan de la firma de un experto en salud: el doctor, quien después de varios años de estudio, se ha ganado el derecho de autorizar el consumo de los medicamentos, pero quien también sabe que lo más importante es la ética profesional, por eso sin dudarlo ni pensarlo escribe, o más hace un jeroglífico, autorizando el consumo de nuestra droga preferida, el acetaminofen, una pequeña, mediana o grande pastilla que alivia cualquier enfermedad, pastilla que nadie entiende porque tomar una cada ocho horas, pastilla que busca ayudar al pueblo o mejor deberíamos decir beneficiar a unos pocos. Aunque también existen aquellas personas que guiadas por los sábelo todo “los medios de comunicación” se auto medican, sin saber  si en realidad ese analgésico “Distran” es en realidad la salvación para ese malestar, o si más bien lo único que están haciendo es llenando los bolsillos de un individuo que en lo único que piensa es el poder y en el beneficio propio.

Precisamente es aquí donde este trabajo tiene como objetivo reflexionar sobre el por qué y el para qué de los analgésicos, reflexionar si somos una sociedad o un conejillo de indias, necesitamos saber quiénes somos y para quienes somos. A continuación, una breve y concisa investigación de la gripe.

LA GRIPE
La gripe es una infección que provoca fiebre, escalofríos, tos, dolores musculares, dolor de cabeza y a veces dolor de oídos o problemas en los senos nasales. La gripe es un importante problema de salud, tanto por la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente, como por las complicaciones que puede ocasionar y los costes económicos y sociales que origina. La proporción de población afectada durante las epidemias anuales oscila entre el 5 y 15% en poblaciones grandes, y es superior al 50% en grupos de población cerrados como internados escolares o asilos.
El virus causante de la gripe tiene una elevada capacidad de sufrir variaciones en sus antígenos de superficie (proteínas que tienen especial relevancia en la capacidad de infección del virus y frente a las que los seres humanos producimos anticuerpos que nos protegen). Estas variaciones implican la aparición de nuevos virus gripales, frente a los que el ser humano no tiene protección. Actualmente existen vacunas antigripales con una alta efectividad y seguridad para controlar la gripe, pero debido a esta alta capacidad de los virus gripales de variar año tras año la vacuna debe actualizarse cada nueva temporada y administrarse anualmente.

Ø  El Virus de la Gripe

Los virus de la gripe pertenecen a la familia de los Orthomyxoviridae. Existen tres tipos de virus gripales: A, B y C. Los más importantes son los tipos A y B, ya que el C no produce epidemias y sólo provoca infecciones sin síntomas o con cuadros clínicos poco trascendentes y en casos aislados. El virus A es el principal causante de las epidemias que se producen cada año y mientras que el virus gripal B se presenta generalmente en brotes más localizados.
Los virus tipo A se dividen en subtipos basándose en dos proteínas (antigenos principales) de la superficie del virus. Estas proteínas se denominan hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N) y forman las espículas que se insertan en la envoltura del virus. Los virus gripales B y C, sin embargo, presentan menos rango de variación y no reciben denominaciones de subtipo. Los subtipos más frecuentes de virus A que actualmente están en circulación entre humanos y son anualmente incluidos en la vacuna antigripal son A (H1N1) y A (H3N2). Además de estas, en la vacuna se incluye también una cepa de virus B.
Ø  Variaciones en el Virus de la Gripe. Consecuencias 
La capacidad de los virus de la gripe para producir epidemias deriva de su facilidad para sufrir variaciones en las proteínas H y N. Estas variaciones pueden ser de dos tipos:
1. Deriva antigénica: Son variaciones menores que se producen por la acumulación de mutaciones puntuales en los genes que codifican las proteínas H y N. Afectan a los virus gripales A y B, siendo la causa de la deriva antigénica y la razón principal de que las personas puedan enfermar de gripe más de una vez en la vida ya que los anticuerpos generados en una infección previa no son totalmente eficaces para dar protección ante una nueva infección por un virus que ha sufrido estas desviaciones. En el mismo sentido, la consecuencia de estas variaciones es que la vacuna antigripal debe ser modificada anualmente adaptándola a las cepas que se cree circularán en cada temporada.
2. Cambios antigénicos: Se definen como la aparición entre la población humana de un nuevo virus gripal que presenta una o unas nuevas proteínas H y N totalmente distintas de las que han presentado los virus que han estado circulando los años anteriores. En determinadas circunstancias puede producirse un intercambio genético entre los virus humanos y animales, que puede hacer que estos virus nuevos para el hombre sean capaces además de transmitirse de una persona a otra. Estas situaciones pueden dar lugar a las denominadas pandemias, que se caracterizan por afectar a población de todo el mundo.

Ø  Cómo se Transmite la Gripe

La fuente de la infección está constituida por las personas enfermas. La transmisión se produce fundamentalmente por vía aérea mediante gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma y que alcanzan a una persona sin gripe pero capaz de padecerla. El virus entra en la nariz, garganta o pulmones de una persona y comienza a multiplicarse causando los síntomas de la gripe. También puede transmitirse, con mucha menos frecuencia, por contacto directo, por ejemplo cuando una persona toca una superficie que contiene virus de la gripe -por ejemplo la mano de un enfermo- y posteriormente se toca su nariz ó su boca.
Las personas enfermas son capaces de transmitir la enfermedad desde un día antes del comienzo de los síntomas hasta unos 3 a 7 días después del comienzo de la enfermedad. Los niños pueden transmitir la gripe incluso durante más de 7 días tras el comienzo de los síntomas. Los síntomas de la enfermedad comienzan de 1 a 4 días después de que el virus entra en el organismo. Algunas personas son infectadas por el virus de la gripe pero no desarrollan síntomas de la enfermedad, sin embargo estas personas sí que pueden transmitir la enfermedad a otros.
La fuente de la gripe en las infecciones humanas es fundamentalmente el hombre; sin embargo los virus gripales infectan frecuentemente a animales como aves, caballos ó cerdos que pueden ser fuente de nuevos subtipos para el hombre. Esta capacidad demostrada de los virus gripales de los animales de saltar la barrera inter-especie y afectar a los seres humanos hace que la gripe no pueda ser considerada como una enfermedad erradicable.

Ø  Síntomas de la Gripe

La infección causada por los virus gripales ocasiona una alteración de la mucosa respiratoria. La gripe es diferente de los catarros, la alteración es mucho más severa que la provocada por virus catarrales. A las pocas horas de la infección el tracto respiratorio está inflamado y congestivo.
El cuadro clínico inicial típico suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, acompañados de dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca.
La fiebre y los dolores musculares suelen durar de 3 a 5 días y la congestión y la falta de energía puede durar hasta 2 semanas. Algunos síntomas de la gripe son comunes a todas las edades, sin embargo otros son más específicos de determinados grupos de edad. Por ejemplo, en ancianos es frecuente la aparición de dificultad respiratoria o la producción de esputo, mientras que en niños son síntomas frecuentes la otitis media o las molestias abdominales. Estas molestias abdominales como nauseas, vómitos o diarreas son sin embargo muy poco frecuentes en adultos. Los pacientes con alteraciones del sistema inmunitario no presentan unas manifestaciones clínicas de la gripe significativamente distintas de los sujetos sanos. Sí se ha demostrado que en este grupo la enfermedad puede tener una mayor duración y que el virus puede persistir replicándose durante semanas o meses.
La mayoría de las personas se recuperan en una o dos semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones. La gripe puede revestir más gravedad en personas mayores, sobre todo a partir de los 65 años y en personas que padecen enfermedades crónicas. Las complicaciones de la gripe son predominantemente respiratorias: neumonías, bronquitis, sinusitis u otitis. Puede haber también deshidratación y empeoramiento de enfermedades crónicas preexistentes como diabetes, asma o problemas cardiacos. La gripe puede ocasionar reagudización de su patología en pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o fibrosis quística y también provocar la exacerbación aguda de su enfermedad en asmáticos. Complicaciones neurológicas muy raras de la gripe incluyen el síndrome de Reye y el síndrome de Guillain-Barré.
Como se describe en el apartado de vacunación, en todas estas personas con enfermedades crónicas preexistentes y en los mayores de 65 años se recomienda especialmente la vacunación antigripal.
En este sentido, la sociedad colombina cuenta son un excelente ejemplo de gripe, fenómeno que tuvo su auge en el 2010, año en el cual sólo se habló de la gripe H1N1 (o porcina). Ello se debió a que se trataba de un nuevo tipo de virus gripal y la vacuna antigripal ordinaria no incluía la protección contra aquel virus. Por eso la gente necesitaba ponerse dos vacunas antigripales. Pero este año, la vacuna antigripal ordinaria se ha modificado, incluyendo la protección contra el virus H1N1.
La vacuna está disponible en forma de inyección y en forma de spray o nebulizador nasal. La mayoría de niños de más de dos años pueden recibir la vacuna en forma de spray nasal. Los niños menores de nueve años necesitan dos dosis de la vacuna si nunca se han puesto una vacuna antigripal o no se pusieron la vacuna contra el virus H1N1 durante la estación gripal. Los niños de nueve años en adelante y los adolescentes solo necesitan una dosis.
IDEAS TOMADAS DE:

1 comentario:

  1. Hoy en día, todo es un negocio, hasta lasalud, el ser humano vale por la cantidad de dinero que aporte a la sociedad. Compañeras tomemos conciencia de quienes somos, no nos dejemos dominar por el sistema...

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